Peritonitis Infecciosa Felina (PIF)
Nivel orientativo de atención: Potencialmente graveEl nivel indicado es orientativo. Una misma enfermedad puede evolucionar de forma diferente según la edad, el estado de salud y los síntomas del animal. Ante síntomas intensos, empeoramiento o dudas, consulta con un veterinario.

La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es una enfermedad viral grave que afecta principalmente a gatos jóvenes, aunque puede presentarse a cualquier edad. Se origina por una mutación del coronavirus felino (FCoV), un virus muy común en la población felina, especialmente en lugares con muchos gatos como refugios, criaderos o colonias. La mayoría de los gatos infectados con FCoV no desarrollan síntomas graves, pero en una pequeña proporción el virus sufre una mutación dentro del organismo y desencadena la PIF.
La PIF se caracteriza por una inflamación severa de los vasos sanguíneos (vasculitis), lo que provoca daños en órganos vitales. Existen dos formas principales: la húmeda, con acumulación de líquidos en abdomen o tórax, y la seca, con lesiones inflamatorias en órganos internos como riñón, hígado, ojos o sistema nervioso. Los gatos jóvenes y aquellos sometidos a estrés, inmunodeprimidos o que viven en condiciones de hacinamiento presentan mayor riesgo. La evolución puede ser rápida o progresiva, y los síntomas varían según la forma de la enfermedad y los órganos afectados.
Síntomas
- Fiebre persistente que no responde a antibióticos
- Pérdida de peso y apetito
- Abdomen hinchado por acumulación de líquido (forma húmeda)
- Dificultad para respirar (líquido en el tórax)
- Ictericia (coloración amarillenta de mucosas y piel)
- Signos neurológicos como convulsiones o ataxia
- Alteraciones oculares (uveítis, cambios en el iris)
- Letargo y debilidad general
- Diarrea o heces blandas recurrentes
- Anemia o encías pálidas
Tratamiento
El diagnóstico de la PIF requiere la evaluación veterinaria mediante análisis de sangre, pruebas específicas de coronavirus y, en ocasiones, análisis del líquido acumulado en abdomen o tórax. El tratamiento debe ser siempre supervisado por un veterinario. Actualmente, existen antivirales específicos (como remdesivir y GS-441524) que han mostrado buenos resultados en muchos casos, aunque su acceso depende del país. El tratamiento de soporte incluye manejo del dolor, control de síntomas y apoyo nutricional. La detección y el abordaje temprano mejoran el pronóstico.
Prevención
La prevención de la PIF se basa en reducir la exposición al coronavirus felino y los factores que favorecen la mutación. Es fundamental mantener una buena higiene, evitar el hacinamiento y reducir el estrés en grupos de gatos. La limpieza frecuente de bandejas de arena y la ventilación de los espacios ayudan a limitar la transmisión. La vacuna existente no ofrece una protección fiable, por lo que no se recomienda de manera rutinaria.
Autoría y revisión
Contenido elaborado con fuentes veterinarias y revisado editorialmente por el equipo de Zarpanet.
Última actualización: junio de 2026.
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Fuentes y referencias
- Directrices de vacunación y nutrición — WSAVA (World Small Animal Veterinary Association).
- Guías de práctica clínica — AAHA (American Animal Hospital Association).
- Sanidad animal en España — MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).
- Guías de medicina felina — GEMFE (Grupo de Especialidad en Medicina Felina de AVEPA).
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