Alergias Cutáneas
Gravedad: moderada
Las alergias cutáneas en perros son una reacción exagerada del sistema inmunitario frente a sustancias inofensivas del entorno, denominadas alérgenos. Estas reacciones pueden deberse a la picadura de pulgas (DAPP), a componentes de la dieta o a alérgenos ambientales como polen, ácaros del polvo o mohos, generando inflamación y malestar en la piel. La predisposición genética juega un papel importante, siendo más frecuentes en ciertas razas como el West Highland White Terrier, Bulldog Francés, Labrador Retriever y Shar Pei, aunque cualquier perro puede verse afectado. Las alergias suelen manifestarse entre el primer y tercer año de vida, pero pueden aparecer en cualquier momento. El curso de la enfermedad es crónico y, si no se controla, puede empeorar con el tiempo. Los brotes suelen ser recurrentes y la intensidad de los síntomas varía según la exposición al alérgeno y la sensibilidad individual. La calidad de vida del perro puede verse afectada por el picor persistente y las complicaciones derivadas, como infecciones secundarias.
Síntomas
- Picor (prurito) de leve a intenso
- Rascado, lamido o mordisqueo de patas, flancos o base de la cola
- Enrojecimiento de la piel (eritema)
- Pérdida de pelo (alopecia)
- Infecciones recurrentes de piel y oídos
- Oscurecimiento de la piel (hiperpigmentación) en zonas crónicas
- Costras o descamación en la piel
- Mal olor cutáneo
- Engrosamiento de la piel en zonas afectadas
- Lesiones por automutilación (heridas autoinfligidas)
Tratamiento
El diagnóstico de las alergias cutáneas requiere una valoración veterinaria detallada, incluyendo historia clínica, exploración y, en ocasiones, pruebas específicas (raspados, cultivos, dietas de eliminación o test de alergia). El tratamiento depende de la causa: para la DAPP, es fundamental un control antiparasitario estricto; en la alergia alimentaria, se indica una dieta hipoalergénica; y en la dermatitis atópica, el manejo es multimodal con fármacos para el picor, inmunoterapia, baños medicados y suplementos. El seguimiento y ajuste del tratamiento deben ser siempre supervisados por el veterinario.
Prevención
La prevención de las alergias cutáneas se basa en identificar y evitar los alérgenos responsables siempre que sea posible. El control antipulgas regular es esencial durante todo el año. En perros con alergia alimentaria, evitar los ingredientes problemáticos previene recaídas. Para la dermatitis atópica, mantener la piel sana, minimizar la exposición a alérgenos ambientales y seguir las recomendaciones veterinarias ayuda a reducir la frecuencia e intensidad de los brotes.
