Enfermedad de Cushing (Hiperadrenocorticismo)
Gravedad: Variable (de leve a moderada según el caso)
La enfermedad de Cushing, o hiperadrenocorticismo, es un trastorno hormonal en el que las glándulas suprarrenales del perro producen un exceso de cortisol, una hormona fundamental para la respuesta al estrés y el metabolismo. Esta alteración suele deberse a un tumor benigno en la hipófisis (glándula pituitaria) que estimula en exceso las suprarrenales, aunque en menor proporción puede originarse directamente por un tumor en las propias suprarrenales.
Afecta principalmente a perros de mediana y avanzada edad, siendo más frecuente en razas como Caniche, Dachshund, Boxer y Terrier. La evolución de la enfermedad es lenta y progresiva, lo que puede dificultar su detección precoz. El exceso de cortisol produce cambios físicos y de comportamiento que, si no se controlan, pueden comprometer la calidad de vida del animal a largo plazo.
Factores como la edad, la predisposición genética y algunas enfermedades previas pueden aumentar el riesgo. Aunque no es una enfermedad dolorosa, sí requiere vigilancia y tratamiento para evitar complicaciones derivadas de la exposición crónica al cortisol.
Síntomas
- Aumento de la sed y el consumo de agua
- Micción más frecuente o en mayor cantidad
- Aumento exagerado del apetito
- Abdomen distendido o 'barriga caída'
- Pérdida de pelo simétrica, especialmente en el tronco
- Piel fina y frágil, con posible aparición de hematomas
- Jadeo excesivo incluso en reposo
- Letargia o menor actividad física
- Atrofia muscular, especialmente en extremidades
- Infecciones cutáneas recurrentes
Tratamiento
El diagnóstico de la enfermedad de Cushing requiere pruebas específicas, como análisis sanguíneos hormonales (prueba de estimulación con ACTH o supresión con dexametasona) y ecografía abdominal. El tratamiento habitual se basa en la administración de medicamentos como trilostano o mitotano, que regulan la producción de cortisol. En casos de tumores suprarrenales, la cirugía puede ser una opción. El manejo siempre debe estar supervisado por un veterinario, con controles periódicos para ajustar la dosis y vigilar posibles efectos secundarios.
Prevención
No existe una prevención específica para la enfermedad de Cushing, ya que su aparición suele estar ligada a factores internos como la edad o predisposición genética. Sin embargo, es fundamental realizar revisiones veterinarias anuales a partir de los 7 años, especialmente en razas predispuestas, para facilitar la detección temprana. Observar cambios sutiles en el comportamiento o aspecto físico puede ayudar a consultar antes con el veterinario y optimizar el manejo si la enfermedad se desarrolla.
Autoría y revisión
Contenido elaborado con fuentes veterinarias y revisado editorialmente por el equipo de Zarpanet.
Última actualización: junio de 2026.
La información de este sitio es orientativa y no sustituye la consulta con un veterinario colegiado. Más sobre nuestro proceso editorial.
Fuentes y referencias
- Directrices de vacunación — WSAVA (World Small Animal Veterinary Association).
- Guías de práctica clínica — AAHA (American Animal Hospital Association).
- Guías de medicina felina — GEMFE (Grupo de Especialidad en Medicina Felina de AVEPA).
- Sanidad animal en España — MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).
Esta información es orientativa y no sustituye la consulta con un profesional veterinario colegiado.
