Leishmaniasis
Gravedad: grave
La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria grave causada por el protozoo Leishmania infantum, que afecta principalmente a perros en zonas de clima mediterráneo, como España. El parásito se transmite por la picadura de flebotomos, pequeños insectos similares a los mosquitos, que actúan como vectores. Una vez infectado, el perro puede desarrollar la enfermedad de forma aguda o crónica, o permanecer como portador sin síntomas durante mucho tiempo. El protozoo invade y daña las células del sistema inmunitario, lo que permite que se disemine por órganos vitales como el hígado, bazo, riñones y piel. La gravedad de la enfermedad depende en gran medida de la respuesta inmunitaria del animal y del tiempo transcurrido hasta el diagnóstico y tratamiento. Perros de cualquier edad o raza pueden verse afectados, aunque ciertas razas (como el bóxer, cocker spaniel o pastor alemán) parecen ser más susceptibles. La leishmaniasis evoluciona de forma lenta y puede provocar complicaciones renales y sistémicas que comprometen la vida del animal si no se controla adecuadamente.
Síntomas
- Pérdida de peso progresiva a pesar de mantener el apetito
- Lesiones cutáneas, como úlceras o descamación (caspa)
- Crecimiento exagerado de las uñas (onicogrifosis)
- Hemorragias nasales (epistaxis)
- Inflamación de los ganglios linfáticos
- Insuficiencia renal (aumento de la sed y la micción)
- Caída de pelo, especialmente alrededor de ojos y orejas
- Debilidad o apatía general
- Fiebre intermitente
- Cojeras o dolor articular
Tratamiento
El diagnóstico de la leishmaniasis se basa en la evaluación clínica, análisis de sangre y pruebas específicas para detectar el parásito o la respuesta inmunitaria frente a él. El tratamiento debe ser siempre supervisado por un veterinario e incluye fármacos antiparasitarios como antimoniato de meglumina o miltefosina, que reducen la carga del parásito, y alopurinol como tratamiento de mantenimiento prolongado. En casos avanzados, puede requerirse soporte para la función renal y otras complicaciones. El seguimiento regular es fundamental para ajustar el tratamiento y mejorar la calidad de vida del perro.
Prevención
La prevención de la leishmaniasis se basa en reducir el contacto del perro con los flebotomos. Se recomienda el uso de collares, pipetas o sprays repelentes durante todo el año, especialmente en épocas y zonas de mayor riesgo. La vacunación es un complemento útil, ya que estimula el sistema inmune y disminuye la probabilidad de desarrollar la enfermedad activa. Evitar paseos al amanecer y atardecer y proteger el entorno del perro también ayuda a minimizar el riesgo.
