Leptospirosis Canina
Gravedad: Potencialmente grave
La leptospirosis canina es una enfermedad infecciosa grave causada por bacterias del género Leptospira, que se transmiten principalmente a través del contacto con agua, suelo o alimentos contaminados con orina de animales portadores, especialmente roedores. Esta patología afecta con mayor frecuencia a perros que viven o pasean en zonas húmedas, rurales o con presencia de charcos y aguas estancadas, aunque cualquier perro puede verse afectado, independientemente de su edad o raza. Los animales jóvenes, perros de trabajo y aquellos con acceso libre al exterior presentan mayor riesgo de exposición.
Una vez que la bacteria penetra en el organismo, suele diseminarse rápidamente por la sangre y alojarse en órganos vitales como los riñones y el hígado, provocando inflamación, daño tisular y, en casos graves, fallo orgánico. La leptospirosis puede evolucionar de forma aguda o insidiosa, y su gravedad varía desde cuadros leves hasta formas potencialmente mortales. Además, es una zoonosis, lo que significa que puede transmitirse a las personas, por lo que su diagnóstico y control son especialmente importantes en el entorno doméstico.
Síntomas
- Fiebre alta y repentina
- Vómitos frecuentes
- Diarrea, a veces con sangre
- Ictericia (coloración amarilla de mucosas y piel)
- Letargia y debilidad extrema
- Dolor muscular o rigidez al caminar
- Aumento de la sed y la micción
- Sangrado nasal o en encías
- Pérdida de apetito marcada
- Dificultad para respirar en casos avanzados
Tratamiento
El diagnóstico de la leptospirosis requiere pruebas específicas de laboratorio, como análisis de sangre, orina y serologías. El tratamiento debe ser instaurado lo antes posible y siempre bajo supervisión veterinaria. Incluye la administración de antibióticos eficaces, como penicilinas o doxiciclina, para eliminar la bacteria, junto con fluidoterapia intravenosa para mantener la hidratación y apoyar la función renal y hepática. En casos graves, puede requerirse hospitalización y cuidados intensivos, además de medicación para controlar síntomas y complicaciones asociadas.
Prevención
La prevención de la leptospirosis se basa en la vacunación anual, especialmente en perros con alto riesgo de exposición. Es fundamental evitar que el perro beba de charcos, ríos o aguas estancadas y mantener una buena higiene en su entorno. El control de roedores y la limpieza regular de zonas frecuentadas por animales ayudan a reducir la posibilidad de contagio. Ante cualquier síntoma compatible, acudir rápidamente al veterinario.
Autoría y revisión
Contenido elaborado con fuentes veterinarias y revisado editorialmente por el equipo de Zarpanet.
Última actualización: junio de 2026.
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Fuentes y referencias
- Directrices de vacunación — WSAVA (World Small Animal Veterinary Association).
- Guías de práctica clínica — AAHA (American Animal Hospital Association).
- Guías de medicina felina — GEMFE (Grupo de Especialidad en Medicina Felina de AVEPA).
- Sanidad animal en España — MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).
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