Luxación de Rótula
Gravedad: Variable (de leve a moderada según el caso)
La luxación de rótula es una alteración ortopédica en la que la rótula (hueso sesamoideo de la rodilla) se desplaza de su posición normal en el surco del fémur, provocando inestabilidad en la articulación. Este problema es especialmente frecuente en perros de razas pequeñas y toy, como el Yorkshire Terrier, Pomerania y Chihuahua, aunque también puede afectar a razas medianas. Suele aparecer en animales jóvenes o adultos jóvenes, y puede tener origen congénito (por malformaciones óseas o ligamentarias) o adquirirse tras traumatismos.
El principal mecanismo de esta patología es la debilidad o malformación de estructuras que mantienen la rótula en su sitio, como el surco troclear poco profundo o la incorrecta alineación de los músculos y tendones de la pierna. Factores como la genética, el sobrepeso y la falta de musculatura predisponen a su aparición. La luxación se clasifica en grados I a IV según la gravedad, desde desplazamientos leves y ocasionales hasta luxaciones permanentes que impiden el movimiento normal. La evolución puede ser lenta y progresiva, con episodios de dolor y cojera cada vez más frecuentes si no se trata.
Síntomas
- Cojera intermitente
- Salto al caminar o correr
- Extensión anormal de la pata trasera
- Dolor al manipular la rodilla
- Dificultad para sentarse o levantarse
- Atrofia muscular en el muslo
- Crepitación o chasquidos en la articulación
- Resistencia al ejercicio o al paseo
- Cambio en la postura al estar de pie
- Hinchazón ocasional en la articulación de la rodilla
Tratamiento
El diagnóstico de la luxación de rótula lo realiza el veterinario mediante exploración física y, en ocasiones, radiografías para valorar el grado y descartar otras lesiones. El tratamiento depende de la gravedad: en grados I y II se suele optar por manejo conservador, que incluye control estricto del peso, fisioterapia, ejercicio controlado y, en algunos casos, analgésicos o condroprotectores. En grados III y IV, donde la luxación es más severa y persistente, se recomienda la corrección quirúrgica (como la sulcoplastia o la transposición de la tuberosidad tibial). El seguimiento veterinario es esencial para ajustar el plan terapéutico y prevenir recaídas.
Prevención
La prevención de la luxación de rótula pasa por una cría responsable que evite transmitir predisposiciones genéticas. Mantener al perro en un peso corporal adecuado y fomentar el ejercicio regular y moderado ayuda a fortalecer la musculatura que estabiliza la rodilla. Es recomendable evitar saltos excesivos y superficies resbaladizas. En razas predispuestas, consultar al veterinario sobre suplementos articulares puede ser útil como medida preventiva.
Autoría y revisión
Contenido elaborado con fuentes veterinarias y revisado editorialmente por el equipo de Zarpanet.
Última actualización: junio de 2026.
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Fuentes y referencias
- Directrices de vacunación — WSAVA (World Small Animal Veterinary Association).
- Guías de práctica clínica — AAHA (American Animal Hospital Association).
- Guías de medicina felina — GEMFE (Grupo de Especialidad en Medicina Felina de AVEPA).
- Sanidad animal en España — MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).
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