Dilatación-Vólvulo Gástrico
Gravedad: Potencialmente grave
La Dilatación-Vólvulo Gástrico (DVG) es una patología aguda y potencialmente mortal que afecta principalmente a perros de razas grandes y gigantes, como el Gran Danés, Pastor Alemán y San Bernardo, aunque puede aparecer en cualquier raza. Consiste en una acumulación rápida de gas y líquido en el estómago, que provoca su distensión y, posteriormente, una rotación sobre su propio eje (vólvulo). Esta torsión bloquea tanto la entrada como la salida del estómago y compromete el riego sanguíneo, generando un estado de shock y daño tisular rápido. Los factores de riesgo incluyen la predisposición genética, la edad avanzada, la ingestión rápida de grandes cantidades de alimento o agua, el estrés y el ejercicio intenso tras comer. Sin tratamiento veterinario inmediato, la evolución es muy rápida hacia el empeoramiento y puede ser mortal en pocas horas. El pronóstico depende del tiempo transcurrido desde el inicio, el estado general del animal y la rapidez con la que se instaure el tratamiento adecuado.
Síntomas
- Abdomen hinchado y duro
- Intentos de vomitar sin éxito
- Inquietud extrema
- Salivación excesiva
- Respiración dificultosa
- Debilidad o letargo
- Colapso repentino
- Palidez de las encías
- Dolor abdominal evidente
- Ritmo cardíaco acelerado
Tratamiento
El diagnóstico de la DVG se basa en la exploración clínica, radiografías abdominales y evaluación del estado general del perro. El tratamiento es una urgencia veterinaria absoluta: se comienza estabilizando al animal con fluidoterapia intravenosa, oxigenoterapia y corrección de alteraciones electrolíticas. La descompresión gástrica se realiza mediante la colocación de una sonda orogástrica o, si no es posible, mediante punción del estómago. Posteriormente, se procede a la cirugía para desrotar el estómago y fijarlo a la pared abdominal (gastropexia), previniendo futuras recidivas. Todo el proceso debe estar supervisado y ejecutado por un veterinario especializado.
Prevención
Para reducir el riesgo de DVG, se recomienda dividir la ración diaria en varias comidas pequeñas, evitar el ejercicio intenso antes y después de comer, y limitar la ingesta brusca de agua. En perros de razas predispuestas, puede considerarse la gastropexia preventiva, especialmente si existe antecedente familiar. Mantener un ambiente tranquilo durante las comidas y no utilizar comederos elevados sin recomendación veterinaria también puede ayudar a prevenir este problema.
Autoría y revisión
Contenido elaborado con fuentes veterinarias y revisado editorialmente por el equipo de Zarpanet.
Última actualización: junio de 2026.
La información de este sitio es orientativa y no sustituye la consulta con un veterinario colegiado. Más sobre nuestro proceso editorial.
Fuentes y referencias
- Directrices de vacunación — WSAVA (World Small Animal Veterinary Association).
- Guías de práctica clínica — AAHA (American Animal Hospital Association).
- Guías de medicina felina — GEMFE (Grupo de Especialidad en Medicina Felina de AVEPA).
- Sanidad animal en España — MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación).
Esta información es orientativa y no sustituye la consulta con un profesional veterinario colegiado.
