Perros de trabajo: ¿Qué papel han tenido los perros de rescate en el terremoto de Venezuela de 2026?
Después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en Venezuela, decenas de equipos internacionales trabajaron entre edificios colapsados. Entre ellos había perros especializados en búsqueda de personas, capaces de detectar olor humano y orientar a los rescatistas en escenarios donde cada minuto contaba.
Los perros de rescate tuvieron un papel clave tras los terremotos que sacudieron Venezuela en junio de 2026. Integrados en equipos USAR internacionales, ayudaron a localizar posibles supervivientes bajo los escombros y a señalar zonas donde concentrar cámaras, sensores y equipos de extracción.
Perro de búsqueda y rescate trabajando entre escombros junto a equipos de emergencia tras el terremoto de Venezuela de 2026
Cuando un edificio se derrumba, el problema no consiste únicamente en retirar toneladas de hormigón.
Antes hay que responder a una pregunta mucho más urgente:
¿Dónde merece la pena empezar a retirar los escombros porque puede haber alguien vivo debajo?
Después de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026, los perros de búsqueda y rescate se convirtieron en una de las herramientas utilizadas para responder a esa pregunta.
No trabajaron solos ni sustituyeron a cámaras, geófonos, drones o especialistas en estructuras. Su función fue otra: recorrer rápidamente zonas colapsadas, detectar olor humano en lugares donde una persona no podía ver ni acceder y ayudar a reducir enormes montañas de escombros a puntos concretos donde los equipos técnicos podían concentrar sus esfuerzos.
En Venezuela participaron unidades caninas nacionales e internacionales. Algunas llegaron dentro de grandes contingentes oficiales; otras acompañaron a bomberos y organizaciones especializadas. Sus intervenciones se documentaron en La Guaira, Caracas y otros puntos afectados.
Y en algunos rescates, su participación fue mucho más que simbólica.
Recreación ilustrativa del trabajo de un binomio canino en una zona de escombros. Los perros especializados ayudan a localizar posibles supervivientes y a orientar las búsquedas técnicas.
Primero, qué ocurrió en Venezuela
El 24 de junio de 2026 dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 golpearon el centro-norte de Venezuela.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sitúa ambos eventos dentro de una misma secuencia sísmica y estima que afectaron a un tramo de aproximadamente 175 a 200 kilómetros de los sistemas de fallas de Boconó y San Sebastián.
La Guaira fue uno de los territorios más afectados. Los primeros informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hablaban de edificios colapsados, daños graves en infraestructuras sanitarias y operaciones de búsqueda todavía activas en numerosos puntos. En sus primeros días, más de 2.500 estructuras habían resultado dañadas en los estados afectados.
La magnitud del desastre hizo necesaria una respuesta internacional.
A medida que fueron llegando equipos USAR —Urban Search and Rescue, búsqueda y rescate urbano— también llegaron perros especializados en localizar personas atrapadas bajo estructuras colapsadas.
¿Por qué utilizar perros cuando existen cámaras y sensores?
Porque cada herramienta responde a un problema diferente.
Una cámara de rescate puede mostrar lo que existe al final de una abertura. Un geófono puede detectar golpes o vibraciones. Un dron puede analizar un edificio desde lugares a los que una persona no puede acercarse.
El perro aporta algo distinto: puede buscar olor humano desplazándose por una superficie extensa y muy irregular.
Las directrices de INSARAG —la red internacional de Naciones Unidas que establece estándares para equipos USAR— describen a los equipos caninos como una parte integral de las operaciones después de un colapso estructural. Su función consiste en ayudar a localizar víctimas atrapadas detectando olor humano vivo y en registrar superficies amplias en relativamente poco tiempo. INSARAG también insiste en que la búsqueda canina funciona mejor cuando se combina con búsqueda técnica.
Eso último es fundamental.
El perro no señala:
«Hay una persona exactamente a 3,2 metros de profundidad.»
Su conducta indica que ha localizado una zona compatible con presencia humana.
A partir de ahí empieza otra fase.
Recreación ilustrativa. El calor, el esfuerzo físico y las superficies difíciles obligan a controlar descansos, hidratación y estado físico de los perros durante las operaciones.
Qué detecta realmente un perro bajo los escombros
No escucha el corazón de una persona a través del hormigón.
Tampoco posee una capacidad misteriosa para «sentir la vida».
Trabaja principalmente con el olfato.
El cuerpo humano libera continuamente sustancias que forman una señal olfativa compleja a través de respiración, piel, sudor y otros procesos biológicos. El aire puede transportar parte de esas señales a través de huecos, grietas y conductos creados dentro de una estructura colapsada.
El perro aprende a seguir ese rastro hasta encontrar el punto donde la concentración o salida del olor le permite localizar mejor la posible víctima.
Una revisión científica publicada en 2026 explica que la extraordinaria capacidad olfativa canina depende tanto de la anatomía nasal y el procesamiento neurológico de los olores como del aprendizaje, la motivación, la persistencia y el estado físico del perro.
La International Search and Rescue Dog Organisation (IRO) lo resume de una manera muy práctica: detectar olor humano es solamente el comienzo. Un buen perro de escombros debe rastrear por dónde emerge ese olor y realizar una microlocalización hasta aproximarse a la fuente real.
Eso puede ser mucho más difícil de lo que parece.
Una persona puede encontrarse bajo una habitación mientras el olor sale varios metros más allá a través de una grieta.
El perro marca; después el equipo confirma
En una operación profesional, un ladrido no debería provocar que veinte personas comiencen inmediatamente a excavar en ese punto.
Normalmente, la indicación se integra con otras capacidades.
Otro perro puede realizar una segunda búsqueda independiente. Después pueden utilizarse cámaras, geófonos, dispositivos de detección, drones u otras herramientas. Los especialistas estructurales evalúan además si es seguro entrar y cómo estabilizar las losas antes de intentar alcanzar a la víctima.
La propia UME española explica que su capacidad USAR combina perros especializados con cámaras de rescate, geófonos, sensores UWB y drones.
Es precisamente esa combinación la que convierte al perro en una herramienta tan valiosa.
No necesita sustituir a la tecnología.
Ayuda a decirle a la tecnología dónde mirar.
Recreación ilustrativa del trabajo conjunto entre perro y guía. El animal rastrea el olor humano mientras el equipo interpreta sus señales y coordina la búsqueda.
Ocho perros de la UME y dos personas rescatadas con vida
Uno de los ejemplos mejor documentados de Venezuela fue el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias española.
El contingente llegó con 59 miembros de la UME, dos ingenieros del Ejército de Tierra y ocho unidades caninas especializadas en búsqueda y localización de personas.
Trabajaron principalmente en La Guaira, especialmente en Playa Grande y Caraballeda.
El Ministerio de Defensa español considera las unidades caninas un elemento fundamental de la búsqueda de supervivientes y explica que los equipos acudían a lugares donde existían indicios de personas atrapadas.
El momento más importante de aquel despliegue llegó en Playa Grande.
Después de aproximadamente 72 horas desde los terremotos, el equipo técnico, apoyado por drones y por los ocho perros de la unidad cinológica, consiguió localizar y rescatar con vida a dos personas, Adelaida y Antonio, atrapadas bajo los escombros.
Es importante contar bien esta historia.
No sería correcto afirmar que «un perro concreto salvó a dos personas» si la documentación oficial no lo atribuye a un único animal.
Fue un trabajo conjunto.
Perros, drones, especialistas de búsqueda, ingenieros, equipos de estabilización.
Rescatistas que finalmente pudieron llegar hasta ellos.
Ese es precisamente el funcionamiento real de una unidad USAR.
Cuatro unidades caninas más llegaron con la Comunidad de Madrid
En el mismo despliegue español participaron también equipos de la Comunidad de Madrid.
El ERICAM —Equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata— desplazó 40 efectivos, entre bomberos especializados en estructuras colapsadas, sanitarios, especialistas estructurales y cuatro unidades caninas para localización de víctimas.
Esto significa que solamente entre UME y ERICAM llegaron doce binomios caninos oficiales desde España durante los primeros días.
A ellos se sumarían posteriormente otros equipos españoles de organizaciones y cuerpos diferentes.
Recreación ilustrativa. El éxito de una búsqueda depende tanto de las capacidades del perro como de la experiencia del guía para interpretar su comportamiento y trabajar con el resto del equipo de rescate.
Ivy y Tins buscando posibles supervivientes en La Guaira
Bomberos Unidos Sin Fronteras también desplazó perros.
RTVE documentó el trabajo de Ivy y Tins, que participaban con el equipo español en La Guaira. En una de las búsquedas, un equipo militar argentino había detectado posibles golpes procedentes del interior de una estructura. Los perros fueron introducidos para intentar determinar si existían indicios compatibles con supervivientes dentro de la zona colapsada.
La escena resume bastante bien para qué sirve un perro de rescate. Una información inicial —unos posibles golpes— reduce el área.
El perro busca olor humano aprovechando su capacidad olfativa más desarrollada.
Si aparecen indicaciones suficientes, entran otras capacidades técnicas.
No es una competición entre sentidos humanos, perros y tecnología.
Es una acumulación de evidencias.
Nala: cinco años de entrenamiento antes de su primer terremoto
Otro de los perros españoles que trabajó en Venezuela fue Nala, de la Unidad Canina de los bomberos de Alicante.
Viajó con su guía, Rafa Arnau, y un equipo de la asociación GEA para participar en búsquedas en La Guaira y sus alrededores.
Nala tenía seis años y llevaba alrededor de cinco años de preparación para búsqueda de personas en grandes áreas y estructuras colapsadas. Aunque había intervenido anteriormente en localización de desaparecidos, Venezuela fue su primera misión en un terremoto.
Ese dato desmonta otra imagen bastante común.
Los perros de rescate no se convierten en especialistas después de unas semanas de adiestramiento.
Antes de subir a una montaña de escombros real han realizado cientos de ejercicios con personas ocultas, superficies inestables, túneles, oscuridad, ruido y diferentes configuraciones de olor.
El entrenamiento tiene que conseguir algo complicado: que el perro continúe buscando cuando no puede ver a su guía y cuando el escenario no se parece a ninguno que haya visto anteriormente.
Desde Eslovaquia llegó Zerro
La International Search and Rescue Dog Organisation ha documentado también la misión de Zerro y su guía eslovaco Michal Palovič.
Era su primera intervención internacional en una catástrofe.
Zerro había superado ocho meses antes el Mission Readiness Test de la IRO y llegó a Venezuela integrado en el equipo MUSAR de Eslovaquia. Allí trabajó entre edificios colapsados, maquinaria pesada, múltiples equipos internacionales, altas temperaturas, humedad y olor procedente de víctimas fallecidas.
En una de las operaciones, el equipo oyó golpes procedentes del interior de los escombros y trabajó durante más de diez horas para intentar alcanzar a la persona atrapada. En ese caso no consiguieron llegar a tiempo.
También esto forma parte de la historia de los perros de rescate.
No todos los marcajes terminan con alguien saliendo vivo.
Y no todas las búsquedas encuentran a alguien.
Qatar desplegó grupos caninos en Caracas
El contingente internacional de Qatar también incorporó capacidad USAR.
El Ministerio de Exteriores qatarí confirmó el envío de especialistas certificados en búsqueda y rescate urbano junto con equipamiento técnico avanzado.
Posteriormente, las autoridades venezolanas documentaron el despliegue de un grupo canino qatarí en San Bernardino, Caracas, para buscar indicios de vida en un edificio donde se creía que todavía podía haber vecinos atrapados.
Durante esos trabajos se detuvo la maquinaria para realizar las maniobras de búsqueda.
Esto puede resultar confuso porque el perro localiza principalmente mediante olor, no mediante sonido.
Sin embargo, detener temporalmente maquinaria pesada reduce movimiento, riesgos e interferencias durante determinadas fases y permite que las búsquedas caninas y las herramientas acústicas se integren con más precisión.
Después pueden reanudarse las labores de extracción.
Colombia, Canadá y otros países también llevaron perros
La presencia canina no se limitó a España y Qatar.
Las autoridades venezolanas informaron del trabajo de equipos colombianos que priorizaban perros especializados para localizar supervivientes bajo estructuras comprometidas. También anunciaron la llegada de un contingente canadiense de Burnaby Urban Search and Rescue acompañado por tres perros entrenados.
Estados Unidos desplegó igualmente varios equipos USAR.
El Departamento de Bomberos del Condado de Los Ángeles confirmó que USA-2 trabajó durante once días en Venezuela junto a USA-1, USA-10 y USA-11, realizando búsquedas, evaluación de edificios y operaciones de rescate.
Uno de sus perros, Roma, una Labrador negra de seis años, recibió posteriormente un reconocimiento por su actuación en Venezuela. El propio departamento señala que ella y su guía Derek Moree ayudaron a localizar y rescatar personas atrapadas entre los escombros.
Otro Labrador del equipo de Los Ángeles, Joey, fue acreditado posteriormente por medios estadounidenses con la localización de tres personas vivas durante las búsquedas en Venezuela.
Son ejemplos individuales dentro de un operativo internacional mucho más amplio.
¿Cuántos perros participaron exactamente?
Aquí conviene ser prudentes. No existe, al menos en la documentación pública que he podido verificar, un listado consolidado de todas las unidades caninas que participaron en toda Venezuela.
Sabemos que hubo ocho perros de la UME, cuatro unidades del ERICAM, perros de Bomberos Unidos Sin Fronteras, GEA, Estados Unidos, Qatar, Colombia, Canadá y otros equipos.
Pero sumar noticias parciales podría producir duplicidades o dejar fuera contingentes no documentados.
Por eso resulta más correcto afirmar que participaron numerosas unidades caninas nacionales e internacionales que dar una cifra total sin respaldo documental.
¿Por qué algunos perros ladran cuando encuentran a alguien?
El comportamiento de indicación forma parte del entrenamiento.
En búsqueda de personas vivas entre escombros, muchos perros son entrenados para realizar un ladrido persistente cuando localizan el punto donde consideran que emerge el olor de una persona.
El ladrido cumple una función práctica.
El guía puede encontrarse varios metros atrás.
El perro puede estar sobre una montaña de escombros, dentro de una cavidad o al otro lado de una estructura.
Necesita una señal fácil de identificar.
La IRO entrena precisamente la localización de la fuente de olor seguida de un marcaje estable mediante ladrido, incluso cuando el guía se aproxima y podría distraer al animal.
Pero el marcaje no es una prueba absoluta.
Un perro puede equivocarse.
La circulación del aire también puede desplazar el olor.
Por eso una localización importante suele verificarse mediante otros perros o herramientas técnicas.
Las máquinas se detienen y entra el perro
Una escena repetida durante las búsquedas en Venezuela fue la interrupción temporal del movimiento de escombros.
Tiene lógica, una excavadora puede avanzar muchísimo más deprisa que un grupo de personas retirando cascotes, pero mover una losa equivocada puede hacer desaparecer un hueco de supervivencia o provocar un nuevo colapso. Cuando existe posibilidad de vida, la operación cambia.
Primero se busca, después se localiza, luego se estabiliza y finalmente, se intenta acceder.
En algunos puntos, los perros son precisamente quienes ayudan a decidir dónde merece la pena dedicar horas de trabajo manual.
Encontrar olor no significa poder llegar inmediatamente a la persona
Esta es otra diferencia entre la realidad y muchos vídeos de rescate. Un perro puede señalar una zona en segundos. Extraer a la persona puede llevar horas.
Los rescatistas necesitan determinar dónde se encuentra exactamente, por dónde se puede acceder, qué losas soportan peso y cuáles pueden moverse sin provocar otro derrumbe.
La IRO documentó en julio otro rescate europeo en el que tres perros indicaron independientemente el mismo punto. Solo después un equipo de búsqueda acústica y una cámara confirmaron la posición de una persona atrapada, permitiendo organizar su extracción.
Ese procedimiento ayuda a entender lo ocurrido también en Venezuela. El perro acelera la búsqueda. No elimina la ingeniería necesaria para realizar el rescate.
Las primeras horas importan, pero las búsquedas no terminan automáticamente a las 72
Durante años se ha repetido la idea de que existe una especie de «regla de las 72 horas».
En realidad, el tiempo reduce las probabilidades de supervivencia, pero no existe una frontera biológica en la que todos los atrapados dejen de tener posibilidades.
En Venezuela hubo personas recuperadas con vida después de varios días.
La propia UME localizó a Adelaida y Antonio aproximadamente cuando ya habían transcurrido 72 horas desde los terremotos.
Los equipos continuaron trabajando posteriormente en lugares donde existían indicios.
En Caraballeda, nueve días después de los terremotos, rescatistas todavía utilizaron drones y perros para intentar confirmar posibles señales relacionadas con Fabio, un niño de nueve años cuya familia aseguraba haber escuchado sonidos bajo el edificio.
Cada escenario se evalúa individualmente. Mientras existan indicios razonables de vida y sea técnicamente posible continuar, las unidades de búsqueda siguen teniendo una función.
El calor de La Guaira también afectaba a los perros
Una nariz excepcional no evita las limitaciones físicas.
La Guaira combinó temperaturas altas, humedad, polvo, superficies cortantes y jornadas extremadamente exigentes.
Un equipo español explicó a EFE que intensificaba parte de sus búsquedas durante la noche porque las temperaturas diurnas dificultaban el trabajo.
El guía es responsable de reconocer cuándo el perro necesita parar.
La intensidad motivacional de estos animales puede jugar en su contra: algunos seguirían buscando aunque estuvieran cansados.
La investigación con perros de rescate muestra que una operación de búsqueda intensa puede elevar la temperatura corporal y producir respuestas fisiológicas relacionadas con ejercicio y estrés metabólico.
Por eso forman parte del operativo aspectos menos visibles como hidratación, descansos, revisión de almohadillas, protección frente a cortes y vigilancia veterinaria.
También necesitan recuperarse mentalmente
Después de Venezuela, Zerro volvió a entrenar pocos días después. Pero su guía explicó a la IRO que la prioridad inicial fue conseguir que recuperara la motivación y el entusiasmo que mostraba antes de la misión.
No deberíamos interpretar esto como que el perro comprenda el terremoto igual que una persona. Pero sí experimenta viajes, calor, cambios ambientales, ruido, jornadas de trabajo, olores intensos y una rutina completamente distinta.
El bienestar no termina cuando se guarda el arnés. La recuperación también forma parte de la preparación de un perro de trabajo.
Perros para personas vivas y perros para recuperación de víctimas no son lo mismo
Existe además una distinción delicada pero importante. Durante las primeras fases de un terremoto, la prioridad absoluta es localizar supervivientes. Los llamados perros de búsqueda de personas vivas están entrenados precisamente para esa función.
Existen también perros especializados en localizar restos humanos. Son trabajos diferentes, con objetivos y entrenamiento distintos. En una catástrofe de grandes dimensiones ambas capacidades pueden terminar siendo necesarias conforme pasan los días y cambia la operación de rescate a recuperación.
La presencia de cadáveres complica además el trabajo de los perros que buscan personas vivas porque el escenario contiene una enorme cantidad de información olfativa.
La experiencia de Zerro en Venezuela documentada por la IRO menciona precisamente el olor constante de restos humanos mientras continuaba realizando sus búsquedas.
Mantener la concentración en esas condiciones requiere muchísimo entrenamiento.
No todo lo que circuló sobre animales durante el terremoto fue real
Este punto merece estar en un artículo publicado después de la emergencia. Las redes sociales se llenaron de imágenes relacionadas con los terremotos. Algunas eran auténticas. Otras no. RTVE verificó, por ejemplo, una fotografía viral que supuestamente mostraba a un perro protegiendo a un gato entre los escombros de Venezuela. La imagen había sido generada mediante inteligencia artificial y circulaba desde contextos anteriores al terremoto.
Esto hace todavía más importante diferenciar las historias documentadas —como los despliegues de UME, ERICAM, Roma, Zerro, Nala, Ivy o Tins— de imágenes emotivas que simplemente encajan con aquello que queremos creer. Los perros de rescate reales no necesitan historias inventadas. Su trabajo documentado ya es suficientemente extraordinario.
Qué aportaron realmente los perros en Venezuela
Podemos resumir su función sin convertirlos en superhéroes ni restarles importancia.
Función
Qué aportaba el perro
Búsqueda inicial
Recorrer rápidamente escombros y detectar olor humano.
Priorización
Reducir una zona enorme a puntos donde merece la pena investigar.
Microlocalización
Seguir las salidas de olor hasta aproximarse a su origen.
Confirmación cruzada
Complementar cámaras, geófonos, drones y otros perros.
Trabajo en lugares inaccesibles
Explorar superficies donde inicialmente no puede entrar una persona.
Continuidad operativa
Permitir relevos entre diferentes binomios durante búsquedas prolongadas.
No levantaron losas.
No estabilizaron edificios.
No atendieron heridas.
Y no rescataron físicamente a una persona por sí solos.
Su valor estuvo en algo anterior:
Ayudar a encontrar dónde estaba esa persona.
Y bajo decenas de toneladas de hormigón, esa información puede ser la diferencia entre excavar en el lugar correcto o perder horas que nadie puede recuperar.
El terremoto de Venezuela ha vuelto a demostrar por qué siguen utilizándose
La tecnología aplicada al rescate urbano ha avanzado enormemente en los últimos años. Hoy los equipos USAR disponen de drones capaces de inspeccionar estructuras difíciles de alcanzar, cámaras que pueden introducirse por pequeñas aberturas, geófonos que amplifican sonidos casi imperceptibles y sistemas de radar y otros sensores diseñados para detectar posibles signos de vida. Sin embargo, pese a todas estas herramientas, los perros de búsqueda continúan formando parte de muchos de los grandes dispositivos internacionales de rescate.
La razón no es que hayan quedado como una tradición dentro de estos equipos, sino que aportan una capacidad diferente y complementaria. Mientras una cámara necesita que exista un punto por el que introducirse y un sensor debe trabajar sobre una zona previamente seleccionada, un perro entrenado puede recorrer grandes superficies de escombros buscando indicios de olor humano y ayudar a señalar dónde conviene concentrar después los medios técnicos. Por eso INSARAG sigue considerando a las unidades caninas una herramienta importante dentro de las operaciones de búsqueda tras un colapso estructural.
Los terremotos de Venezuela de 2026 ofrecieron numerosos ejemplos de esa colaboración. Perros pertenecientes a equipos españoles, venezolanos, estadounidenses, qataríes, colombianos, canadienses, eslovacos y de otros países recorrieron edificios derrumbados junto a sus guías mientras bomberos, ingenieros, sanitarios y especialistas técnicos preparaban las siguientes fases de la operación. En algunos puntos no localizaron indicios de supervivientes; en otros ayudaron a descartar zonas o a concentrar la búsqueda, y hubo intervenciones en las que sus marcajes formaron parte de operaciones que terminaron con personas rescatadas con vida.
Sería incorrecto intentar atribuir esos rescates únicamente a los perros. En una catástrofe de esta magnitud, localizar y extraer a una persona suele requerir la combinación de unidades caninas, drones, cámaras, sensores, especialistas estructurales y muchas horas de trabajo humano. Precisamente ahí está el verdadero valor de estos animales:
No sustituyen a la tecnología ni a los rescatistas, sino que aportan una capacidad que permite a todo el equipo trabajar con más información y dirigir sus esfuerzos hacia los lugares donde puede haber una vida esperando bajo los escombros.
Fuentes y referencias consultadas
U.S. Geological Survey (USGS). Información científica sobre la secuencia sísmica M7,2 y M7,5 del 24 de junio de 2026 y deformación producida por las fallas.
Organización Panamericana de la Salud / OMS. Informes de situación de los terremotos de Venezuela, cifras de impacto y transición de la respuesta hacia la recuperación.
Unidad Militar de Emergencias y Ministerio de Defensa de España. Despliegue de ocho unidades caninas, metodología USAR y rescate de dos supervivientes en Playa Grande con apoyo de perros y drones.
Comunidad de Madrid – ERICAM. Despliegue de cuatro unidades caninas para localización de víctimas.
International Search and Rescue Advisory Group (INSARAG/OCHA). Directrices internacionales sobre la función de perros de búsqueda en estructuras colapsadas y su integración con búsqueda técnica.
International Search and Rescue Dog Organisation (IRO). Estándares de búsqueda en escombros y documentación de la intervención de Zerro y su guía Michal Palovič en Venezuela.
Kowalczyk-Jabłońska, I., Jundziłł-Bogusiewicz, P. y Kaleta, T. (2026). Revisión científica sobre olfato canino y su aplicación en trabajos de detección y rescate.
Diverio, S. y colaboradores. Estudio sobre respuesta fisiológica al esfuerzo en perros especializados en búsqueda de avalanchas.
RTVE y EFE. Documentación sobre UME, Bomberos Unidos Sin Fronteras, Nala y otros equipos españoles, además de verificación de contenidos falsos generados con IA.
Los Angeles County Fire Department. Despliegue del equipo USA-2 y trabajo documentado de la perra de búsqueda Roma en Venezuela.
Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela y Qatar News Agency. Documentación de los equipos USAR internacionales y unidades caninas desplegadas desde Qatar, Colombia y Canadá.
Nota editorial: las cifras de víctimas de una catástrofe cambian durante semanas a medida que se identifican personas y se consolidan registros. Para este artículo se han utilizado las actualizaciones oficiales y humanitarias disponibles hasta septiembre de 2026. Tampoco existe un registro público consolidado de todos los perros desplegados, por lo que se han incluido únicamente equipos y animales cuya participación ha podido documentarse.
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